SAYRASKHA SIPAKU ANTE EL APU WANDA

SÁBADO, MARZO 30, 2013

SAYRASKHA SIPAKU ANTE EL APU WANDA

SAYRASKHA SIPAKU ANTE EL APU WANDA.

Miremos el mundo de Sayraskha

Miró con el resuello casi terminando, donde solo se avistan los enormes rodales, únicos vivientes en lo más alto de la cordillera que caen en un enorme despeñadero y que divide en dos, el mundo de los wamanchucos, aquellos runas que con sus sombreros puestos, muy largos que llegan hasta su cintura; se los hace muy vistosos. Y el otro mundo el de los Hermosos auquénidos, que viven en tan inhóspitas pampas de alturas, donde solo crece el ichu , queñualesy esos enormes rodales que todos conocen como Puya.

Casi no hay oxigeno que respirar, en el lugar, el viento sopla muy helado a pesar que solo se avistan a los lejos a los Apus del Champara, el Huascaran y el Puma pampa. El sitio es muy helado, pero seco y allí vive Sayraskha Sipakhu; la vicuña más hermosa de toda esa pampa que circunda al Apu Wanda. Con todos sus hermanos y hermanas en las pampas y cumbres de Calipuy; ellos allí viven. Muy delgada, casi como el viento, resalta en ella el mechón largo y extenso sobre su cuello, colgado en su pecho, el cual le abriga las patas delanteras, cuando el frio arrecia y ella está descansando en algunas pequeñas hondonadas para sobreponerse a los duros fríos de su hogar. Ella busca allí, los humedales que crece la hierba muy verde y así no tener que recorrer mucho para alimentarse, pero también lo hace para protegerse de la mirada del cóndor, que según dicen, con solamente su mirada puede atraerla para siempre con sus encantos y llevarla a sus nidos para que sirva de alimento de sus pequeños condorcitos. El macho, Jainachu Wayna Pukara muy despierto, mirando a todos los lugares, avistando hasta ver si la mirada del poderoso cóndor los pueda avizorar. Seguir la tradición de todos sus ancestros es lo que le hacía tener ese temple. Desde muy jóvenes tendrían que aprender a vivir solos, como a todos. Allí aprendió a ver los peligros que emanaba de la puna, de los Ucumari , de los Pumas que los acechan en cada momento, por ello sus patas deben ser de los más agiles para poder sortear todos éstos peligros que se le presentan.

En cambio Sayraskha Sipakhu, vivirá siempre a la sombra de la protección de la manada, protegida por sus padres y toda la familia, caminaran por todo el bosque de rodales para conseguir los musgos más frescos. A Sayraskha le gustan los brotes más pequeños, que son los que tienen el jugo fresco y nutritivo, aparte de su sabor, que es una delicia para todas las jóvenes vicuñas que se enternecen cuando comen esos pequeños presentes que les da la naturaleza. Saldrán muy temprano con sus amigas Tanitani, Loma Tika y Nina Wayra para ir por las lomas húmedas del bosque para comer muy tempranito y sentir en sus cuerpos la neblina que les hace sentir el frio de la Puna y les provee el aliento fresco para sus gruesas narices. Ya en pleno rodal, caminaran muy graciosas por todo él, mirando aquí, allá, buscando por donde se encuentran los pequeños musgos que tanto les gustan. De allí se echaran todas en un pequeño círculo para conversar y contarse nuevamente las historias de sus ancestros o también si han visto algún runa. Se preguntaran por los motivos que habrán hecho que vayan por aquellos lugares, en las que solo vivían ellas y de su especie. Discutirán los motivos. Muchas se encenderán y querrán tener razón.

ACKONQHAWAQ VIGILA

Sintieron un brusco sonido que las hizo ponerse en alerta, mirando hacia todos lados para poder identificar el lugar de procedencia. Se volvieron a unirse para ponerse en defensa, por si es algún enemigo que les quiere acechar o atacar. Todas a la expectativa esperando el ataque de alguien, sus piernas y sus músculos de todo su cuerpo están tensos, pero también sudando frio por lo que les pueda pasar. Pero también el miedo, porque estaban desprotegidas ante cualquier peligro. Más aún si se enteraran sus padres que se había escapado de la hondonada y habiendo sobornado al valiente achonqhawap, quien era el que vigilaba a los ayllus de vicuñas de las acechanzas de los rugientes Akapanas. Sintieron temor de que fuera él; lo conocerían pero era ya la víspera de su muerte. Sus miedos les hacían reconocer que se habían aventurado mucho, solo por sentir la frescura de las neblinas en los predios del más querido de los aphus, como era el gran Wanda. De repente sintieron un rugido más fuerte en intenso como si su voz dijese:

-¿Quién anda por ahí?- el rugido de la pregunta sonaba fuerte, que se volvió a repetir con otra pregunta
– ¿Quién anda por ahí, que no respetan los aposentos del gran Akapana?

Ellas se sintieron sobrecogidas mucho más por el segundo rugido que se les erizó todas las lanas de su cuerpo, seguían sudando frio. No habría quién las pueda librar de ser destrozadas por las fauces del Gran Akapana, aunque ahora conocían su voz, pero la pequeña Sayraskha quería conocer la imagen del que emitía tan fuerte voz y rugido. No sintió ningún tipo de miedo y con su cuello ligero como el viento, mas sus ojos vivaces que se abrieron más, sus oídos se hicieron sensibles, lo que ella quería era no solamente ver y escuchar esa portentosa voz que todas sus hermanas tanto temían. El viento y la neblina hacían volar su tierno vellón y sus sienes con el rocío de ella la hacían más hermosa en todos los humedales de ese bello paraje de donde moraba inmemorialmente el apu Wanda.

En eso escuchó una sonrisa burlona-era el akaphana- que miraba relamiéndose los labios por ver tan apreciable bocado. El, que a sus años había tenido que luchar contra el Aphu Wanda para poder sobrevivir durante toda su vida, desde que lo dejaron sus padres a que se enseñorease como dueño de todos estos parajes. Ahora se iba a dar un buen festín con carne tierna, la que tanto necesitaba para fortalecer su cuerpo. Las otras Vicuñas huyeron despavoridas, no así la pequeña Sayraska que miraba sorprendida al gran puma de la estepa de calipuy. Esto desconcertó a Akapana, pues no le mostraba ningún temor. Cierto. Ella seguía mirándole con gran interés, había escuchado muchas historias con respecto a él. Como aquella que contaban que el se comía a todos los runas huamanchucos que en el chaco del gran Capac apu se atrevían a pasar por sus dominios; lo único que le hacía temblar era la presencia del pequeño hijo del gran Capac Aphu, aquel pequeño que al nacer lloraba sangre en sus pequeños ojos, pues de su mirada hechizaba y ya sean runas y seres que poblaban todo el lugar sagrado del gran Aphu Wanda, quién se rendía ante los pies del pequeño. Por ello su curiosidad para ver aquel gran Akapana que se asustaba ante el pequeño Capac Aphu. Mientras seguía el estupor del gran akapana ante la mirada inquisidora de la pequeña vicuña. En ese instante llegó ackonqhawag con todos los machos fuertes para rescatar a la atrevida que osaba con su parada a retar al gran akapana.

Lo que despertó el asombro del gran akapana e inmovilizó, fue ver el mecho blanco de la pequeña vicuña moteada con rayos de color amarillo brillante. Era el signo que ella estaba destinada a proveer de lana al sagrado pequeño Capac Aphu que era la gran esperanza de desterrar al malo hombre blanco que destruía todo el territorio de todos los seres de Calipuy. Ellos tenían noticias de la prisión del Aphu Shulcahuanca por ellos, que habían dañado todos los pastos y envenenado todas las cochas del color de las ranas y ahora tenían como agua del color de las pukaras, ningún akapana podía ya tomar de las cochas que eran la que daban la vida al aphu Shulcahuanca.

Juan Esteban Yupanqui Villalobos.
Túpac Isaac II.
http://juanestebanyupanqui.blogspot.com

Publicadas por Tanyita Yupanqui a la/s 6:50 a.m.
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Cosas de la vida
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