NIÑA POLI

JUEVES, ABRIL 04, 2013

NIÑA POLI

NIÑA POLI.
El silencio en la estancia parece demostrar que no hubiese ningún alma en ella: La gran mole de fierro y cemento, se acaban de apagar todas las luces en las celdas, solo quedan la de los pasillos con las cabinas de vigilancia.
En los nichos, así lo llaman a las tarimas de cemento que están en cada una de las celdas. Cada ser humano se revuelve en su mísero lecho, tratando de conciliar el sueño. Afuera, en los jardines que rodean la construcción; los árboles mochados de sus mejores tallos y hoja…, las flores, toda la pequeña hierba que brota del suelo han doblado su cuerpo, como si todo el sufrimiento contenido en aquélla gris mole muda. También ellos lo sintieran. Yo percibo que lo sienten; sufren en carne propia, la búsqueda de las praderas de la libertad, que aquellas almas a veces nunca verán, o a veces en un tiempo muy lejano. Por las iras contenidas, ellas son el blanco de las catarsis de muchos, la de aquellos que les infligen tal cruel dolor. Por ello al doblar su tallo, al menos por esa noche, descansaran un poquito de la furia humano en ese tiempo. En esa raleada floresta que circunda la mole, llegan toda clase de aves, que respetando lo que representa, arribaban en silencioso vuelo a posarse en las pocas ramas para pasar la noche y apenas empezaba a clarear el alba; alzaban vuelo y desaparecían en la lejanía. Muchos, no regresaban jamás. ¿Quién sabe contarían a sus congéneres del drama humano que contenía tan enigmática construcción? Paradójicamente ésta se encontraba al inicio de un pequeño arenal, lo que daba la sensación de ser un desierto; aún más, en las tardes se escuchaba el lúgubre silbido del viento; que aumentaba la sensación de miedo. Quienes hubieran osado en esos momentos, acercarse por el lugar. Se le hubiere escarapelado del cuerpo.
En su cama de cemento, cubierto por un magro colchón de espuma plástica, seguía sin conciliar el sueño, ese cuerpecito delgado, bajita de estatura. Con sus facciones de niña pequeña, no demostraba los casi veinticinco años, ni la maternidad reciente
Juan Esteban Yupanqui Villalobos.
Túpac Isaac II.
http://juanestebanyupanqui.blogspot.com

Publicadas por Tanyita Yupanqui a la/s 5:53 a.m.
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Cosas de la vida
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