MAMA SHUMAJ HUAMBRA ( segunda parte ) II

MAMA SHUMAJ HUAMBRA ( segunda parte ) II

Una ves que todos comieron y bebieron en presencia de su Capac el Señor de Kachulla; esperaban su señal para ordenarse y salir danzando llevando en litera a la pequeña Shumaj Huambra hacia el local del cura que estaba en la plaza, en la parte alta donde antes estaba un altar a Katequil y Quilla Hirka, pero que fue destruido para construir la iglesia, donde se bautizaban todos los runas, mistis y mestizos de toda las comunidades. Ellos también lo hacían. Pero solamente para que no les fastidiasen con que tenían ponerse nombres mistis Karas. Pero lo que no sabían que en el interior de su Icono de madera de un Tal Santiago, estaba en su interior el dios Katequil; por eso ellos danzaban hasta no poder más ante la imagen y los chapetones mistis creían que adoraban a sus dioses, siendo todo lo contrario y si se bautizaban era también para que no les matasen, ni les azotasen, tal como YA HABÍAN HECHO A VARIAS COMARCAS QUE NO HABÍAN QUERIDO BAUTIZARSE Y ESCUCHADO LA LECTURA DE UNAS HOJAS JUNTAS QUE DECÍAN QUE TENÍAN LA PALABRA VERDADERA, PERO LO ÚNICO QUE VEÍAN ES QUE ERAN CODICIOSOS Y HARAGANES Y LUJURIOSOS, PUES DEJABAN MUCHOS HIJOS EN CIENTOS DE HUARMIS DE LAS COMARKAS QUE ESTABAN A SU CARGO.

Siguieron caminando por el barrio de Huacapongo, todos estaban alegres y seguían danzando con mas vigor. Al llegar a la división de los barrios se detuvieron para seguir danzando en el mismo lugar a la espera que el Cura Alcántara Santa María, quién se había apropiado de las tierras del Sapa Apu de la Succha para dárselos a sus bastardos hijos, se asomara para recibir la comitiva de un Capac. Cuando estaban esperando en la plaza se asoma el cura Andres Alcantara, con su figura rechoncha y su tremenda barriga, que los Runas entre dientes le decían el Doctor Kuchi y reian para su adentros. Lo hacían pues caminaba muy despacio por lo abrupto y monstruosa gordura, con las piernas muy abiertas y los regordetes brazos que parecía que estuviera nadando en un rio muy imaginario. Tenía su mujer que lo atendía en la casa parroquial, con la cual tenía casi una docena de hijos y pertenecía a la orden de los agustinos recoletos. Pero el obispo de Trujillo no le decía nada, con tal que le enviara sus harinas de todos lo que producía la encomienda, los cerdos que criaban en Querquebal, la hacienda del Apu Sapa que por ahora vivía en la Succha y que tenia que agradar al cura de Mollepata, otro zamarro de la misma calaña.

Por fin el cura Andrés se acerco al Capac y le invitó a ingresar a la iglesia diciéndole: Pase Amigo Capac, que nuestro Apóstol le guarde siempre; ya tenemos preparado todo para el bautizo de su primogénita, sabemos que según su tradición de ustedes es hacerlo a los cinco años, no queremos ser tan rígidos en las enseñanzas de nuestra Santa Madre Iglesia, ya que Ud. nos protege con sus limosnas para el mantenimiento de toda la comarca y las necesidades de la Santa madre Iglesia. Siguió parloteando, como tratando de agradar al Capac mas poderoso de esa región, que según decía era primo hermano del Apu Sapa que se había refugiado en la Succha. Al cura lo acompañaban varios monaguillos, muchos de ellos tenidos en su cocinera una indígena cullie, con la cual seguía amancebado y teniendo más hijos. Llevaban unos incienciarios, echándole humo al cura, era para hacer más solemne la ceremonia a la que precedía el bautizo.

Ya al final ingresó la pequeña Shumaj Huambra con su sequito de acllas que le atendían y sus tías que se esforzaban por tener todo que se haga a la perfección. También lo hacían para agradar al cura, para decir que eran unas fervientes creyentes, que habían abandonado sus viejas costumbres de sus ancestros, pero lo hacían con interés, con la finalidad que los chapetones no les quiten sus terrenos y servidumbre. Como decían el resto de runas, las viejas eran muy convenidas y si es preciso podían vender su alma al shapingo . Todos se reían por la cucufatería de las viejas, las mujeres les molestaban a sus maridos cuando hacían éste tipo de comentario, pero no de una manera de ira o molestia, sino con la forma también de participar en la mofa de las costumbres de algunas mujeres de alcurnia indígena que se querían comparar con las de los mistis o chapetones, aquellos que residían en la llacta de Santiago de los chucos.

El caminar lento y balanceándose de un lado para otro, era el ritmo que le imponía el cura a la ceremonia, a lo que se agregaba sus ropas ceremoniales, lo que le hacía representar un tonel de vino con ropas, su figura no tenía ninguna forma, y es que acostumbrado en sus países de origen a vivir siempre de hambre, venían a éstas tierras y el pecado de la gula y la lascivia los enajenaba, igual forma se enamoraban de las indígenas por sus hermosas formas y bellezas en comparación de las escuálidas y pálidas fantasmales tétricas de sus mujeres. Cada vez que un runa veía a alguna de las mujeres mistis o chapetonas, corrían como alma que lleva el diablo, se asustaban demasiado, parecían haber visto al shapingo y a la chununa en persona; les espantaba su figura cadavérica y blanco opaco de sus pieles. Aunque eran raras las que se asomaban por la llacta, generalmente eran mujeres de los oidores en busca de alguna niña para que les sirva en sus casas como criadas o acompañantes de sus hijas.

Llegó el cura, al altar mayor, e invitó a todos a que se acerquen a la pila bautismal, refiriéndoles que en esa oportunidad se bautizaría a la única hija del Capac Juan de Dios señor de los runas de Kachulla, amo de los predios de Shulcahuanca y Anahuanka, en donde los runas enterraban a sus señores principales he iban en peregrinación para recordar a sus antiguos Capac gobernantes de las guarangas que dejaron para gobernar los antiguos señores Inkas que dominaron todas las comarcas de las tierras del sur de éste continente. A su costado se encontraban las acllas llevando en brazos a la pequeña niña, ella estaba iluminada en su rostro; todos los presentes se extasiaban al ver a la pequeña, su embeleso estaba en razón a la admiración, muchos escuchaban su hermosa voz cuando al lado de las acllas iban con las pastoras para ver a las llamas y ella se bajaba a la tierra para entonar las canciones a los runas que les hacían recordar los tiempos en que vivían felices con sus hatos de llamas y alpacas.

El cura, llamó a las acllas que sostenían en brazos a la pequeña y a su costado el Capac su padre y su madre. Todos se acercaron alrededor de la pila bautismal. En ese momento el cura empezó con su ceremonia y el ritual religioso del bautismo. Ya en el momento en que iba a derramar agua sobre la cabeza de la niña, preguntó por el nombre y varias voces dijeron, unos el de Shumaj Huambra, tal como es su nombre original y las tías de ella nombraron: no, se llamará Margarita Herlinda. El se vio en una encrucijada si atender al Padre o a las tías. Por lo que decidió preguntar a ellas, para que se congraciase con quienes también eran sus benefactoras, así que les dijo que en nombre de la Santa Madre iglesia Católica deberían decidir por el nombre de Margarita Herlinda y así procedió a nombrarla. Todos quedaron atónitos mirando la cara del Capac, para ver que decidía y vieron que él asintió que se le pusiese ese nombre castellano a la pequeña. Vació el agua de un cántaro en medio de la pila bautismal a la cabeza de la niña y después de un pequeño frasco vertió un aceite sobre su testa orando seguidamente de la lectura de un libro, con lo cual concluyó la ceremonia y finalmente procedió a felicitar a los padres por haberle hecho un bien a la pequeña que ahora ingresaba a la iglesia de Dios.

El Capac tomó en brazos a su pequeña y emprendió la salida de la iglesia, seguido de todos los integrantes de su sequito y guerreros cullies que venían de Kachulla, en conjunto con el Sinchi Luis. Ya en la calle que da a la plaza principal de la llacta todos los danzantes prorrumpieron en cantos antiguos de sus ancestros cantando a la madre Quilla y a tata Wilka y su hermano Katequil. La pequeña se sostuvo en los brazos de su Padre y seguía con su hermosa voz la danza de los runas que alegres danzaban y cantaban a su alrededor. Todos estaban vestidos de color rojo y llevaban espadas de madera y espejos en sus sombreros de ala ancha doblados por sus puntas. Hacían resonar el empedrado de la plaza y asi siguieron por el camino que conduce a la casa de las tías y camino a los baños de Kachicadan.

Llegaron a la casa e ingresaron y ya los esperaban las yanas con la chicha traída de Muykan, hecha de molle y maní, para que la puedan beber. En eso hizo su ingreso los Yatiris y el Villac Humu venidos de la Sukcha y Lakabamba en donde se encontraba el Sapa Apu. Todos paralizaron la música y las danzas. Las roncadoras y flautas dejaron de sonar, pues eran autoridades de los pueblos y tenían que respetarlos. Todos paralizados se quedaron callados hasta las Yanas que eran muy parlanchinas enmudecieron y esperaron a que el Capac hablase. El extendió la mano en dirección al sol y les dijo: hermanos sean ustedes bienvenidos a esta su casa, se que vienen en nombre de nuestra más grande autoridad según nuestras costumbres, los recibo en nombre de mi hermano el Sapa Apu, sé que no puede venir, pues los mistis persiguen su muerte, por lo que representa para nuestras naciones y el peligro de que muera nuestras costumbres tan celosamente guardada por él y por ustedes. Se que han venido para ofrecer ofrendas a nuestros ancestros ante nuestro Tata Wilka en su oráculo de Icchal y conservar a nuestros apus que nos guían y guardan como son el grande Shulcahuanca y Anahuanca y las mamas kochas que los alimentan para que los mistis no los dañen y vejen con sus costumbres. Ellos contestaron: Hermano Capac y señor de los hachullas y chucos, si hemos venido en nombre de nuestro Gran Sapa Apu, el último que nos acompaña desde su destierro impuesto por los Karas y Mistis que horadan y vejan a nuestra Madre Pacha mama y destruyen a nuestros Apus y Cochas Sagradas. Tenemos la misión de ofrecer ofrendas a nuestro padre Katequil, por el nombre de la pequeña Shumaj Huambra, a quien la Tawa chakana ha destinado a ser la madre de quien será el liberador de nuestras Markas del yugo Kara y misti, cuando el Gran Pachakutic se acreque a nuestra tierra y en el se reconstruya el cuerpo que fue destruido de nuestro hermano Tupac Amaru. Ese es el destino, según la Mama Quilla y sus hermanas Chirapaj que pueblan el cielo que vemos todas nuestras noches. A lo que el Capac respondió. Así, se hará hermanos, pero pasemos ésta noche y aprecien la comida de esta vuestra casa. Ellos todos asintieron y se acomodaron en los corredores de la casa para que les sean servidos todos los potajes. Y mientras tanto dio indicaciones que el tambor y la flauta siguieran tocando para que los danzantes siguieran con sus bailes.

Continua…

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Kuchi: con esta palabra se referían al cerdo.
SHAPINGO: en la mitología andina se refiere al espíritu alegre y travieso, trasladado a la religión católica, se refiere ya al demonio.

Túpac Isaac II
Juan Esteban Yupanqui Villalobos
http://juanestebanyupanqui.blogspot.com

 

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Acerca de Yanawarmi Yupanqui

Cosas de la vida
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