LA PEQUEÑA MAKYAC CUSHAC MADRE DE TUPAC ISAAC I

Nació casi en las manos de su Mama Yusaac, Madre de Cussi Rampi. Producto de los amores furtivos entre la doncella de la Panaka mas respetable y que era la administradora de los tambos Inkas en la región de los Uchus, y un español que vino con Francisco Pizarro.

Vivian en la Yunga de Samana; rica en frutales y por donde pasaba el real Kapak Ñam. Éste español quedose en la comunidad de los Uchus para tomar el oro que sacaban de quiruvilca y a la cual se tenía que dar al comendador de Pizarro.

El español de Nombre Juan De Dios, era un ex estudiante de los curas Agustinos que no pudo continuar sus estudios, por ser su familia muy humilde y de escasos recursos económicos; por lo que optaron por embarcarlos desde España a la empresa que anunciaban los Pizarros. Aunque su familia no tenían buenas referencias de ellos por ser analfabetos, iletrados, holgazanes y buscapleitos, beodos consuetudinarios.

Llegó con los Curas Agustinos a mantener a raya las sucesivas sublevaciones que hacían los Orejones contra la invasión, pero ellos se protegían en las comunidades Caxamarcas, sus aliados, con lo cual detuvieron los acechos a su permanencia en esas comarcas. En Samana vivía Cussi Rampi, hija de Amaru Yupanqui, hermano de Tupac Yupanqui y tío de Wascar y Atawalpa, quienes por encono de las dos parcialidades estaban peleándose la orla del Tawantisuyu. Era la flor más bella, muchos Sinchis la pretendían, pero ella no dejaba a que ninguno tenga esperanzas a sus pretenciones. Ella y su familia tenían siempre que tener lista las orlas cuando pasara el hermano que estaba a cargo del gobierno del Tawantisuyu, asimismo bordar en los tocapus todo lo concerniente a su paso por aquellas tierras que eran dominados por los fieros cullies o chukus.

La pequeña Makyac Cuchac, nació con los mejores augurios de las estrellas, eso le sorprendió al Amauta de Catequil, pues creía que teniendo también en su sangre la de los Blancos Wiracochas, deberían tener mal augurio, pero lo que vio le indujo que ella sería la esperanza al mundo de los Andes. Tenía el lunar debajo de la nariz, que era el sello de Panaka principal y que decía de su linaje directo de Pachakuti. Siguió chacchando la coca para seguir viendo que es lo que debería ser el camino de la pequeña hija de una mujer de la panaka de los inkas, y vio que ella sería la madre del nuevo hijo del Condor, que sería la base para que nazca el pequeño Taki Onkoy o Kuntur Puka. El renacimiento del nuevo Ande, para felicidad de todos los runas de nuestro mundo.
La pequeña Makyac Cuchac, era muy hermosa, pero para sus abuelos, al verla tan hermosa, la destinaron a que lleve los rebaños de Alpacas y Llamas por los hatos de Retambo, para que no sea visto por ningún runa y pueda enamorarse de ella. Ella saltaba en un pie cuando le decían que lleve a los animales al pastoreo. Se iba por más allá de Retambo, hacia el Apu de Shulcahuanca; donde se ponía a jugar con el arco iris, quien le adornaban su cabeza con los más hermosos colores, y las pequeñas cochas hacían sonar sus aguas para hacer la música más hermosa y ver bailar a la pequeña Makyac Cuchac. Todas las alpacas miraban alborozadas a la pequeña niña, cuando daba sus piruetas y rascaban al unísono en el suelo, para acompañar a las cochas a integrar mas sonidos con los cuales hacer que la pequeña siga bailando, les enternecía sus pequeñas manos, su redonditas piernas, todas del color de nuestra tierra, pero su rostro el mas bello, que cuando regresaban a su redil, todas muy prestas la seguían en su recorrido. Muchas de ellas acompasados sus pasos por el camino. Se podía escuchar el ritmo con que asentaban sus pezuñas; a lo largo de el: Ton, ton, ton, el ritmo acompasado, y sus labios emitían el chasquido de la felicidad. Querían a su pequeña lucero del día, pues las abrazaba con mucha ternura y les preguntaba que les pasaba, ellas con sus ojos grandes le miraban con mucha ternura y le guiñaban uno a uno, por la felicidad de la pequeña niña que siempre les cantaba con su dulce voz. Cuando ella cantaba ellas quisieran volar por los cerros y ver como el río discurre sus aguas, como los peces en el se revolotean y van camino al mar para buscar mas comida. Ver como en los grandes montes nacen las flores más bellas y su olor ellas en los campos los huelen y suelen transportarse al mas allá de Tata Wilka.

Túpac Isaac II
Juan Esteban Yupanqui Villalobos
http://juanestebanyupanqui.blogspot.com

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Acerca de Yanawarmi Yupanqui

Cosas de la vida
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