MARIA MAGDALENA TUS TRENZAS DE SOL

MARIA MAGDALENA TUS TRENZAS  DE SOL

María, menudita con el talle muy pequeño y los senos pronunciados. Tu tez cetrina tostada por el sol de nuestra puna; sus manos curtidas por las heladas de todas las mañanas en las que salías presurosa a dejar a los rebaños de sus queres queres, así le decía a sus ovejitas, llamitas con las cuales salía muy temprano a que tomen el agua fresca de los espejos de agua que circundaban la casa en la gran pampa donde desde las alturas miraba el cielo muy celeste y limpio. Corrías con todas tus fuerzas para adelantarte al rocío que caía en la mañana como dulce bruma que acaricia tus mejillas tiernas. Sólo te detenías para abrir tus brazos y que la neblina te arrulle y te acaricie tu cuerpo joven y lleno de virtud. En eso tus llamas y ovejas te miraban mascando en sus dientes aquella libertad, bajaban sus miradas para ver el verde pasto que crece allí donde los cóndores con su bufanda blanca, alrededor de su cuello buscan mirar en lo alto las cumbres que se asoman como blanco ropaje para venerar a tus pies de llamero de anta que se aloja en el pueblo.

Por ello no entiendes como tu tata vendió tu pampa a los gringos, dice que le dio mucha plata. Cogieron todas sus cosas, que cosas, si solo la pampa tenían y sus ovejas y llamas, pero ellas también las vendió el tata a los gringos, aquellos de pieles color nieve. Estuviste muy triste, por tus llamas y ovejas, muchas estaban preñadas y ya no los verías a los carneritos y llamitas para alzarlos y tenerlos en tu regazo. Pero te molestaste mucho con tu Tata. No dormías mucho en esas noches, no sabias cuando los gringos ya les botarían de su pampa, y mirabas la mirada triste de tus llamas y ovejitas el día que con lo poco que tenían se fueron a la costa, como decía tu Tata. Le dijeron los gringos que era para el progreso. Filemón, tienes que ser progresistas, la mima traerá progreso, ya no habrá hambre en tu pueblo, habrán muchos canales y tu con el dinero que tienes te puedes comprar una casa en Trujillo y todos en tu pueblo te tendrán respeto, pues tendrás casa en la costa. No seas como esos terrucos que no quieren el progreso y se oponen. No ves hasta el Señor Alcalde nos apoya y nosotros también lo apoyamos. Tendrá muchas carreteras tu pueblo, muchos buenos colegios, internet, y carros que les pasearan por todo Santiago.

En Trujillo tu tata fue estafado por los compañeros del partido aprista peruano, que le dijeron que le venderían terrenos para que construya su casa y todavía le quedaría para vender. Pero lo que hicieron es venderle terrenos baldíos, solo arenales y descampados, que al ocuparlo la policía lo desalojó y llevo preso por usurpar terrenos del estado. Allí lo poco que trajeron lo gastaron en abogados, de nada valió que dijeras la verdad. Pues los jueces que también eran apristas y no podían condenar a sus compañeros de partido; así que tu tata fueron a parar con sus huesos a la cárcel por el delito de otros.

Sin dinero, sin donde vivir, con tu mama se fueron donde unos paisanos a que les cobijaran hasta que tata salieran de prisión. NO tenían dinero para comer. Así que tu paisana, te menciono que si non tenías nada que vender, como a ella también le hicieron, vender sus tierras a la minera Barrick, y que solo le alcanzo para comprar ese ranchito con sus esteras y adobes para protegerse del frio y la garua. Que así como a ella su mismo compadre el alcalde que era un gordinflón, que después supo que recibía coima de la minera, le engaño que vendiera sus terrenos ya ahora en la ciudad de Trujillo sin nada, como no sabe mas que pastear llamas y alpacas, ha tenido que recurrir al empleo mas viejo del mundo que vender sus carnes al mejor postor en la plaza Bolívar, donde a veces muchos de tus paisanos la ven y a ella le da vergüenza. Solo piensa si hubiera hecho caso al Profesor para que defendieran sus tierras, pero ella fue una de las primeras en traicionar a su hermano, que era el hijo del Sol. Solo vistes en sus ojos la profunda tristeza que en el se depositaba y que en cada noche su mirada te remuerde la conciencia. Así como ella tu también sigues la senda.

Ahora eso ya paso y tu cuerpo esta en una cama postrado. Pudiste sacar a tu padre de la cárcel, pero tu enfermedad ya te retirará de la vida y ya no podrás volver a estar con tus llamitas y alpaquitas. Es la enfermedad conocida como la Peste Rosa, no supiste como te contagiaste, pero ahora eso ya no importa, lo que quisieras es regresar el tiempo e ir con el Apu Sapa, como decía tu amiga para acompañarlo a proteger tu pampa y sus tierras del gringo invasor. Tus ojos va perdiendo la luz, pero vas viendo nítidamente la sonrisa de Sapa Apu, que te dice hermana aquí estarás con los apus y con Tata Wilka quien te protegerá. Ves su pelo con algunos pelos color nieve volando y en eso su cuerpo se transforma en el color que empieza a volar.

Túpac Isaac II

Juan Esteban Yupanqui Villalobos

http://juanestebanyupanqui.blogspot.com

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Cosas de la vida
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